viernes, 26 de julio de 2013

Ingenieros forestales de todo el mundo estudiarán en agosto los ecosistemas y el sector #forestal

#soyforestal #sf
MADRID, 12 Jul. (EUROPA PRESS)

Un centenar de ingenieros de montes de distintos países se reunirán durante la primera quincena en España para compartir intereses sobre la gestión forestal y conocerán los distintos ecosistemas del país, según la Universidad Politécnica de Madrid, que organiza el Simposio Internacional de Estudiantes de Ciencias Forestales 2013.

Los ingenieros se centrarán en el intercambio de conocimientos sobre el sector forestal y la gestión medioambiental. En 2013, España es el destino del Simposio Internacional, que ha sido impulsado por la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM).

En esas dos semanas, los asistentes recorrerán diversas regiones del país para conocer sus ecosistemas y visitar centros de investigación y empresas del sector.

Además, en el marco del simposio se celebrará también la asamblea general de la Asociación Internacional de Estudiantes de Ciencias Forestales, en la que se debatirán las propuestas recopiladas a través de las diversas comisiones y grupos de trabajo locales, que sirven para elaborar directrices válidas para cualquier estudiante medioambiental del planeta.

Consecuencias de un incendio forestal


Un incendio forestal descontrolado puede arrasar todo a su paso, propagándose a gran distancia, sobrepasando ríos, carreteras y cortafuegos. En climas cálidos y secos hay más probabilidades de que se produzcan estos incendios. De media, cada año se producen entre 60.000 y 80.000 incendios forestales que destruyen entre 3 y 10 millones de hectáreas.

Los incendios forestales tienen diferentes efectos sobre el medio ambiente, dependiendo de su tamaño y frecuencia. A veces, son provocados por el ser humano por negligencia y otras veces se producen de forma natural, aunque estos últimos ocurren con mucha menos frecuencia. Los incendios naturales se producen por volcanes, rayos, combustión espontánea o chispas causadas por el desprendimiento de rocas.

Pero, la mayoría de las veces, los los incendios forestales comienzan por una negligencia humana: por pirómanos, por equipos que producen chispas, colillas de cigarrillos mal apagadas, fuegos desatendidos, quemas agrícolas o por las líneas eléctricas.

Aunque el daño para el medio ambiente de un incendio forestal es evidente, en ocasiones, también puede tener consecuencias positivas. Los incendios limpian la materia muerta o en descomposición, lo que permite que crezcan nuevas plantas. Es un forma de regeneración.

Otro beneficio es el mantenimiento del equilibrio del ecosistema al eliminar insectos nocivos y plantas enfermas. Al destruir árboles y arbustos también puede aumentar la luz que llega al suelo, lo que permite que crezcan semillas. En ocasiones, los incendios forestales aumentan la cantidad de diversidad de plantas y animales en un ecosistema. De hecho, algunas plantas necesitan un incendio para germinar y crecer.

Consecuencias negativas

Cuando la frecuencia de los incendios forestales en una región concreta es alta, el impacto puede ser devastador. Se interrumpen los ciclos naturales de los bosques y desaparecen las especies nativas, mientras que proliferan las plantas invasoras.

Los incendios forestales aumentan los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera, contribuyendo al efecto invernadero y al cambio climático. Además, generan cenizas y destruyen nutrientes. Por último, erosionan el suelo, propiciando inundaciones y corrimientos de tierra.

Consecuencias de un incendio forestal es una entrada publicada en Ecología Verde

martes, 16 de julio de 2013

MALAS HIERBAS: UNA CONVERSACIÓN INTERGENERACIONAL

Ultima hora de una tarde cálida de primavera, un abuelo y su nieta sentados a la puerta de casa miran el sembrado mecido por la brisa. Delante de ellos se extienden verdes campos de cereales cuya continuidad solo se ve interrumpida por el rojo esporádico de las amapolas. A lo lejos se ve algún árbol, pero su presencia es meramente anecdótica, pues el cereal lo invade todo hasta el horizonte. En un momento dado el abuelo, agricultor de toda la vida, y la nieta, bióloga, comienzan a hablar. La conversación gira en torno al campo. “El trigo se está dando bien, pero con este año de lluvias, mucho me temo que las malas hierbas van a dar mucha guerra”, dice el abuelo. A continuación dirá, que en unos días aplicará herbicidas. Y este es el detonante que abre la discusión entre ambas generaciones.
composición flora arvense
- ¡Sandeces hija! Un buen huerto no tiene ninguna mala hierba. De ahí su nombre, a esas  no las quiero ver yo ahogando mis lechugas. Hago lo que sea necesario; a mí tampoco me gusta echar veneno, pero a mi edad… ya no hay cabida para escardar tanto. Se apresura a decir el abuelo.
- No me refiero a dejarlas crecer e invadir tus cultivos, si no a hacerlo de otra forma, sin herbicidas. La agricultura ecológica controla las arvenses sin venenos.- Le dice la nieta al abuelo.
- Controlar, ¿no erradicar? ¿Y para que iba a querer yo eso? Si las dejas un poco, se te suben y ya no hay quien las quite. Disminuyen el crecimiento de las plantas y lo que es más importante, disminuyen la producción.
- Estoy de acuerdo en que no puedes dejarlas crecer sin límites. Pero también aportan beneficios al cultivo; por ejemplo, ayudan a controlar las plagas, o favorecen la presencia de polinizadores en el campo, que es bueno para que se formen los frutos, aparte de otras funciones ecológicas. En la facultad las llamamos arvenses, para quitarles un poco esa mala fama, y su conservación como especie también es importante.
El abuelo mira atónito a su nieta, no puede creerse lo que dice. – “¡Estáis locos! Esas son inmortales, no hay ser humano que acabe con ellas. Por eso no os preocupéis hija” – le dice el abuelo dando unos suaves golpes en la espalda a su nieta.- “Conservar las malas hierbas, vaya guasa tenéis”.
-Pero abuelo, la diversidad de arvenses no ha permanecido siempre igual. ¿No recuerdas que antes la neguilla (Agrostemma githago) te traía loco, y ahora casi no la ves? En estas últimas décadas, con la aparición de las nuevas técnicas de labranza, las condiciones de crecimiento en los campos han cambiado, y por supuesto ha afectado a las malas hierbas. No han desaparecido, han cambiado.
- Tienes razón, ahora hay mucha gramínea y se ve poca leguminosa.- Apunta el abuelo.
- Sí, hay muchas gramíneas porque resisten los herbicidas. Pero en general ha disminuido la diversidad. También ha cambiado la distribución de éstas dentro de los cultivos, quedando relegada a los márgenes, donde no afecta tanto el laboreo.
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La diversidad de arvenses dentro de un cultivo no es homogénea. El manejo y el paisaje son los principales factores determinantes de esta diversidad. La riqueza de malas hierbas disminuye medida que se adentra en el cultivo porque el manejo agrícola se intensifica. El paisaje influye sobre todo en los margenes de los cultivos, aportando mas diversidad de especies.
-Ya esta bien de tanto sermón, que parece que es lo único que os enseñan en la universidad. Ahora dame tu solución. Herbicida no; entonces ¿cómo?
-Existen otras opciones. Por ejemplo dejar márgenes entre cultivos y plantar árboles frutales o arbustos de aromáticas. Este tipo de vegetación ayuda a evitar la presencia de tus malas hierbas en esos márgenes y en tu sembrado. Intentar crear un paisaje menos intensivo, menos monótono; como antiguamente, que se intercalaban huertos con frutales y con campos de cereal, formando un paisaje más heterogéneo – replica la nieta.
El abuelo observa con mirada escéptica a su nieta, -“Tantos años de desarrollo industrial para que ahora nos vengan con que hay que volver a hacerlo como antes” -se mofa.
-Sí abuelo, haciendo algunas cosas como tú las hacías cuando eras mozo, y añadiendo otras nuevas, fruto de la investigación en el área.
Blog de la Revista Ecosistemas, Asociación Española de Ecología Terrestre.
ResearchBlogging.org

lunes, 15 de julio de 2013

UN ESTUDIO EXPLICA LA DIVERSIDAD RELACIONÁNDOLA CON LEYES FÍSICAS

agenciasinc.es

Investigadores del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales han llevado a cabo un estudio que tarta de explicar cómo la complejidad y diversidad de la vida se relacionan con procesos y leyes físicas. Según los autores, la vida se organiza a caballo de gradientes de energía, acumulando información por combinación e innovación de forma gradual y destruyéndose de vez en cuando de forma repentina.

 

Una nueva biología o ecología 'física' ayudará a una mayor comprensión global, según el estudio. / CREAF

Los científicos Josep Peñuelas, profesor de investigación del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y Jaume Terradas, fundador del CREAF han llevado a cabo un estudio que explica cómo la complejidad y diversidad de la vida se relacionan con procesos y leyes físicas.
Según el artículo, que ha sido publicado en la revista Open Ecology Journal, la vida se organiza a caballo de gradientes de energía, acumulando información por combinación e innovación de forma gradual y destruyéndose de vez en cuando de forma repentina.
Los investigadores indican que cuanto más complejo y diverso es un sistema más información contiene. De hecho, señalan, entender cómo la información se acumula en los organismos y los ecosistemas es el objetivo principal de la biología y la ecología.
El proceso de combinación construye átomos de las partículas y moléculas de los átomos. "Por lo tanto, las piezas preexistentes se juntan en estructuras más grandes. Los organismos vivos, acumulan y copian fácilmente información. Estas piezas copiadas se modifican a través de mutaciones y otros mecanismos genéticos en un proceso de innovación y también por combinaciones entre organismos para transferencia de genes, simbiosis, etc", señalan.
"Ambos procesos, la combinación y la innovación, también suceden en la cultura y crean diversidad y complejidad: unas 25 letras de un abecedario o un centenar de elementos químicos pueden crear un número inimaginable de combinaciones", dicen los autores.
En el trabajo también se destaca que "la vida depende del flujo de energía que mantiene nuestro metabolismo: las plantas utilizan la energía solar, nosotros la materia orgánica y las bacterias pueden utilizar una gran variedad de fuentes de energía. Además de esta energía interna que asegura el metabolismo, los ecosistemas también necesitan grandes cantidades de energía externa para evolucionar y seguir funcionando: el agua y el viento ayudan a muchas especies a dispersar sus semillas y de la misma manera la humanidad utiliza la energía para desarrollarse culturalmente y tecnológicamente".
El uso de esta energía ha conllevado una evolución cultural y un crecimiento de la población al tiempo que ha llevado a una mayor perturbación del clima, pérdida de biodiversidad y agotamiento de recursos, subraya Jaume Terradas.

Ecología y socioeconomía

Terradas también señala que es preciso incluir a la humanidad y a la cultura dentro de una nueva teoría ecológica y evolutiva más general. Esto "nos permitiría integrar la ecología y la socioeconomía y cambiar la visión ahora dominante de la tierra y la biosfera como una fuente de recursos que podemos utilizar para nuestro beneficio, que no tiene en cuenta la desestabilización del sistema que ello supondría".
"Una nueva biología o ecología 'física' nos ayudaría a comprender de forma global nuestra dependencia del sistema y nos aportaría las herramientas para cambiar el comportamiento de la humanidad y ser más adaptativos que explotadores", dice el científico.
En su opinión, el proceso de adquisición de información es histórico y no puede ir hacia atrás. "Sin embargo, los sistemas no acumulan complejidad e información de forma infinita".
De vez en cuando se produce la destrucción de los sistemas, que se pueden observar en diferentes escalas, desde la muerte individual en catástrofes parciales (incendios forestales) o globales (grandes extinciones). "Los sistemas más complejos pueden aparecer cuando fluye el tiempo y la historia se acumula. Así es como la vida en la Tierra genera su enorme complejidad, una complejidad y heterogeneidad que puede ser visto como un ruido en la física, pero que nosotros, los ecólogos, vemos como la magia de la vida ",  dice Josep Peñuelas, coautor del estudio.

Referencia bibliográfica:

miércoles, 19 de junio de 2013

Limnetica. Asociación Ibérica de Limnología.

Ya se puede descargar el último número de la revista científica Limnetica, de la Asociación Ibérica de Limnología:

http://www.limnetica.com/fulltext/Limnetica_32v1_2013.pdf

PLANTAS CON TAMAÑO MENGUANTE, ¿UN EFECTO DEL CALENTAMIENTO GLOBAL?

noticiasdelaciencia.com
Diversas especies vegetales han experimentado una reducción en su tamaño típico durante los últimos cien años, en la Gran Cuenca de Nevada, en Estados Unidos, y el calentamiento global podría ser el culpable, según un nuevo estudio efectuado por el equipo de Beth Leger, ecóloga vegetal de la Universidad de Nevada en Reno.

Beth Leger muestra especímenes utilizados en su investigación. (Foto: Mike Wolterbeek, Universidad de Nevada en Reno)

Ella y sus colaboradores utilizaron la gran colección de plantas en el herbario de la citada universidad para comprobar cómo las plantas han reaccionado ante el cambio climático durante el siglo XX. Y lo que han encontrado es que el tamaño de las plantas se está reduciendo con el paso del tiempo, un fenómeno observado también en los vertebrados, pero que apenas ha sido investigado en los vegetales. El fenómeno constatado en este nuevo estudio probablemente tendrá repercusiones para la productividad agrícola.
El equipo de investigación tuvo en cuenta los mínimos y máximos de la temperatura del aire, las temperaturas de la superficie marítima y el inicio de las precipitaciones en el año en que cada muestra de vegetal fue recolectada.
Leger y cuatro colaboradores examinaron, midieron y analizaron más de 1.900 muestras de especies, preservadas en láminas del herbario y recolectadas entre 1893 y 2011, a fin de determinar si el clima afecta la altura de la planta, el tamaño de las hojas y el número de flores, y si el cambio climático produce una reducción del tamaño en siete especies de plantas anuales con flores.
Mientras que una especie aumentó en tamaño y en número de flores durante el período de observación, cinco de las siete especies disminuyeron en altura de la planta, cuatro de ellas mostraron una disminución en el tamaño de la hoja, y una redujo su producción de flores. La otra especie no mostró cambios.
De las numerosas especies disponibles, Leger y sus colaboradores eligieron siete cuyos registros y muestras se remontan hasta
finales del siglo XIX.

Jesús Jiménez.

miércoles, 3 de abril de 2013

La importancia de los insectos en la polinización, incluídas las abejas.

El despoblamiento de las colmenas, una enfermedad que elimina a la mayor parte de una colonia de abejas, lleva una década angustiando a los apicultores de toda Europa y la mitad de Estados Unidos, y no han sido pocas las investigaciones sobre los parásitos, virus, bacterias y condiciones ambientales que lastiman a estos insectos domésticos. Los últimos datos, sin embargo, indican que esos trabajos han errado el tiro. No porque estén mal hechos, sino porque el problema realmente grave está en otro sitio: en los insectos polinizadores silvestres, que son los responsables de gestionar de la mayor parte de los cultivos esenciales para la alimentación mundial. Y que lo están pasando todavía peor que sus camaradas domesticadas.

Un consorcio internacional coordinado por Lucas Garibaldi, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas en San Carlos de Bariloche, Argentina, ha revelado en una investigación masiva sobre 41 de las principales plantas de cultivo en los cinco continentes que no son las abejas de colmena, sino los insectos silvestres –muchos de ellos también abejas— los que polinizan esos cultivos con mayor eficacia.

El trabajo de los polinizadores silvestres produce el doble de fruta (o frutos, más en general) que el de sus colegas asalariadas. Esta es la mejor forma de medir el rendimiento de estos insectos: el fruto es el resultado directo de la polinización de una flor; y las semillas son el indirecto.

La principal conclusión del macroestudio es que, pese a que las colmenas de los apicultores pueden ayudar en la tarea de polinizar los cultivos, curarlas de sus enfermedades puede ser un empeño demasiado costoso. Aunque tuviera un éxito del 100% --y en la actualidad nos aproximamos más al otro extremo de la escala—, la apicultura no podrá nunca cubrir la baja de los polinizadores de campo abierto, si esta llegara a producirse. Y lo peor es que ya da signos.

“La supervivencia humana depende de muchos procesos naturales, o servicios de los ecosistemas, que no suelen contabilizarse en los estudios de mercado”, escriben Garibaldi y sus colegas en Science. “La degradación global de esos ‘servicios’ empobrece la capacidad de la agricultura para satisfacer la demanda de una población humana cada vez más numerosa y con más recursos”. La polinización por los insectos silvestres es un paradigma entre esos servicios ecosistémicos, y uno de los más vulnerables, según los científicos del consorcio. No solo la abundancia, sino también la diversidad de estos trabajadores ‘espontáneos’, está declinando en todos tipo de campos de cultivo.

Otra investigación de Laura Burkle y sus colegas de las universidades de Washington, Montana e Illinois, también presentado hoy en Science, muestra un buen ejemplo de los procesos implicados en ese empobrecimiento general. Los investigadores han aprovechado los registros históricos sobre interacciones planta-polinizador particularmente detallados del estado de Illinois, que se remontan a finales del siglo XIX. Y muestran que el ‘servicio’ de polinización silvestre no ha hecho más que declinar desde entonces, tanto en cantidad como en calidad.

La principal razón de esta pérdida, concluyen los autores, es la desaparición, o erradicación, de la mitad de las especies de abejas silvestres que campaban por la zona en el siglo XIX, y tal vez desde hace 10.000 años. Otro factor es el cambio climático, que ha desfasado la temporada de floración con las fechas de máxima actividad de las abejas. Pero este es justo uno de los inconvenientes que podrían evitarse si las especies de abejas fueran más diversas. La variedad garantiza que haya al menos una especie para cada temporada. O para cada nuevo imprevisto causado por la inventiva humana.
Fuente: elpais.com
Jesús Jiménez.

sábado, 23 de febrero de 2013

¿LOS ANIMALES CRIADOS POR HUMANOS SE VUELVEN MÁS INTELIGENTES QUE LOS SALVAJES?


noticiasdelaciencia.com

Es difícil definir la inteligencia, pero en lo que se refiere a la forma humana de entenderla, parece que algunos animales, si son criados en un entorno humano, tienden a obtener mejores resultados a la hora de resolver ciertos problemas.
Históricamente, para comprobar el grado de habilidad de los animales para resolver nuevos problemas, se han utilizado animales en cautiverio. Sólo recientemente se ha hecho un cambio de estrategia en la comunidad científica al ejecutar estas pruebas en animales dentro de su hábitat natural. En un nuevo estudio, se ha descubierto que hay diferencias notables en la habilidad para solucionar ciertos problemas entre las hienas manchadas cautivas y las salvajes.
Aplicar a toda una especie las lecciones aprendidas de la conducta de animales cautivos es potencialmente problemático porque esos individuos en cautiverio pueden no retratar con precisión cómo responden los animales salvajes a los nuevos desafíos, tal como razona Sarah Benson-Amram, del equipo de investigación y zoóloga de la Universidad Estatal de Michigan (quien ahora está en la Universidad de St. Andrews en Escocia).
Hay que tener cuidado al interpretar los resultados obtenidos de los animales cautivos porque puede que haya diferencias considerables entre cómo se comportan los animales en cautiverio y cómo lo hacen en libertad. Un animal que, bien alimentado y cuidado en su espacio de un laboratorio, resuelve con éxito ciertos problemas para los que se necesita destreza mental, quizá no lo habría conseguido si hubiera estado sometido a las duras condiciones de la vida salvaje, o lo que es más, quizá ni siquiera habría intentado resolver el problema o uno similar, dándose por vencido antes de tiempo, y escogiendo dedicar su tiempo y esfuerzos a otros asuntos de los que puede ocuparse en su vida en libertad pero no cuando está cautivo.
El equipo de Benson-Amram presentó a hienas manchadas, tanto salvajes como cautivas, un mismo problema que era nuevo para todas ellas: una jaula de acero que contenía carne, siendo necesario abrirla para poder apoderarse de la comida.
Estos experimentos demostraron que las hienas cautivas estaban mucho mejor preparadas para abrir la jaula y obtener el alimento encerrado en ella, que sus congéneres salvajes. Las hienas cautivas también le tenían menos miedo a la jaula que custodiaba la carne (probablemente por estar acostumbradas a los objetos y construcciones de fabricación humana), y fueron también más creativas que las salvajes, al probar muchas más tácticas distintas para abrir la jaula de la carne.
No parece, sin embargo, que estas diferencias sean el resultado de que las hienas cautivas tengan más tiempo o energía.
En la investigación, también han participado la zoóloga Kay Holekamp de la Universidad Estatal de Michigan, y Mary Weldele de la Universidad de California en Berkeley.

sábado, 12 de enero de 2013

En cuestión de plagas forestales, no todo es el clima


Las repoblaciones forestales fueron una actividad predominante en nuestros montes durante la segunda mitad del siglo XX, con objetivos económicos, como producir madera, o ambientales, para prevenir riadas, proteger suelo, y regular los ciclos hidrológicos. Muchos de los pinares que se plantaron entonces no tienen hoy en día interés comercial directo, pero siguen realizando estos servicios al ecosistema de muy dificil valoración económica, ya que su efecto es sobre todo preventivo. Sin embargo, el mantenimiento de estos pinares requiere de importantes cantidades de dinero para controlar las plagas forestales que, por otro lado, cada vez son más frecuentes. Es fácil apuntar al cambio climático como responsable del aumento de la vulnerabilidad de nuestros bosques al ataque de plagas, pero ¿es toda la culpa del cambio climático?

El aumento de temperatura predicho, favorecerá el crecimiento y expansión de muchas plagas. La procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) es una especie que, por su ciclo de vida, es un buen ejemplo para estudiar los efectos del cambio climático. Las larvas se desarrollan durante el invierno, y ascienden a la copa de los árboles, donde se construyen sus casas (bolsones) y se alimentan de las acículas hasta el principio de primavera, cuando forman las conocidas procesiones para enterrarse y pupar. De allí salen en verano las mariposas que recomienzan el ciclo en el otoño siguiente. El incremento en los termómetros de estos últimos años ha permitido a esta especie colonizar nuevos territorios en altitud y latitud. Pero ¿es el clima el único responsable de esta expansión?

Al revisar el concepto de plaga, podemos ver que al clima se le suman otras condiciones que desencadenan la plaga. Se trata de características de la especie plaga, en este caso la oruga de la procesionaria, y de sus hospedadores, los pinares. Puesto que el clima escapa a nuestro control, los esfuerzos de gestión se deben dirigir a los hospedadores y la especie plaga. Tradicionalmente el control de plagas ha estado centrada en el ataque directo a la especie plaga. Con el tiempo, los métodos han evolucionado y se han diversificado (p.ej. insecticidas de origen biológico, suelta de depredadores o parásitos específicos, etc.) pero el énfasis sigue estando en medidas paliativas que implican el ataque directo a la plaga una vez que ésta ha ocurrido.

Pero, si nos fijamos una vez mas en los puntos de la definición de plaga, veremos que dos de ellos describen al hospedador potencial y sin embargo han sido ignorados en el control de plagas. Los pinares atacados por procesionaria cumplen esos requisitos, son pinares con una elevada densidad de árboles, y compuestos por individuos muy iguales, es decir con una susceptibilidad similar a ser atacados. Jose Antonio Hódar, autor de este artículo, propone una estrategia de prevención basada en el manejo del hábitat, que consiga bosques más diversos en estructura y composición de árboles, más resistentes no sólo frente a las plagas, sino a los diversos tipos de perturbación que se adivinan para los años venideros.

La gestión que se propone es muy similar a la que se hace en la agricultura ecológica: cuánto mas diverso es un cultivo, el ecosistema que se forma es más complejo y tiene mayor capacidad de respuesta frente a las perturbaciones. Los cultivos de una sola especie albergan menor diversidad de flora y fauna, tienen menor capacidad de respuesta, y se vuelven más dependientes de nuestros cuidados. Los pinares de repoblación son como extensos cultivos, pobres en especies, cuyo equilibrio es dependiente del hombre. La clave está en conseguir que estos pinares sean capaces de responder a las perturbaciones minimizando la intervención humana, con medidas drásticas como talar para clarear esos pinares, o intercalar otras especies en el pinar, conseguiríamos algo mas parecido a un bosque que a una plantación. Puede suponer una inversión inicial fuerte, pero a la larga reduciríamos la vigilancia y actuación periódica de control.

Jesús J.

http://revistaecosistemasblog.net/2012/12/21/en-cuestion-de-plagas-no-todo-es-el-clima/





¿CÓMO PUEDE UN METRO CUADRADO DE PRADERA CONTENER DECENAS DE ESPECIES DE PLANTAS?

ecoticias.com


Durante más de 50 años, las teorías ecológicas han predicho que el número de especies que pueden coexistir en un área determinada aumenta con la heterogeneidad de las condiciones ambientales en el hábitat.

¿Cómo puede un metro cuadrado de pradera contener decenas de especies de plantas? ¿Y qué factores determinan el número de especies que viven en un ecosistema?. La revista Science considera esta cuestión una de las 25 preguntas sin resolver más importantes de la ciencia, tanto por su importancia en la comprensión de la naturaleza como por el valor de los ecosistemas naturales para la humanidad. El valor de los bienes y servicios proporcionados por los ecosistemas naturales se estima que supera el PIB de nuestro planeta.
Durante más de 50 años, las teorías ecológicas han predicho que el número de especies que pueden coexistir en un área determinada aumenta con la heterogeneidad de las condiciones ambientales en el hábitat. Esta premisa fue examinada en un estudio llevado a cabo por los estudiantes Allouche Omri y Michael Kalyuzhny, guiados por el profesor Ronen Kadmon, del Instituto Alexander Silberman de Ciencias Biológicas de la Universidad Hebrea de Jerusalén, en colaboración con el profesor Gregorio Moreno-Rueda y el profesor Manuel Pizarro de la Universidad de Granada.
Los investigadores afirman que en un entorno heterogéneo - donde hay muchos tipos diferentes de hábitats - hay menos recursos y menos adecuados de la zona disponible para cada especie, haciéndolos más vulnerables a la extinción local. Esto conduce a la hipótesis de que la heterogeneidad del hábitat excesivo puede en realidad reducir el número de especies.
Esta hipótesis fue examinada usando modelos matemáticos y análisis empíricos de los ecosistemas naturales. Sus predicciones fueron examinados con un meta-análisis de conjuntos de datos de decenas de especies vegetales y animales de todo el mundo diferentes localidades.
Tanto los resultados teóricos como los análisis de datos soportan la hipótesis de los investigadores de que la heterogeneidad del hábitat puede aumentar la tasa de extinción de especies y por lo tanto reducir el número de especies que habitan en el ecosistema.
Estos hallazgos son muy importantes para la conservación de la biodiversidad, ya que la práctica actual es la de conservar las áreas de máxima heterogeneidad del hábitat e incluso tomar medidas para aumentar la heterogeneidad del hábitat. El estudio demuestra que este enfoque convencional puede conducir a resultados negativos, especialmente en el caso de los paisajes de tamaño limitado, lo cual es típico de las reservas naturales.
Los ecosistemas y las especies que los componen se encuentran bajo una creciente presión de la actividad humana. En estas condiciones, el manejo hábil e inteligente de los paisajes naturales es vital. Este estudio proporciona a los científicos y los responsables políticos con ideas importantes para la selección y gestión de las áreas para la conservación.

Jesús J.